top of page

Agustín respondió de dos maneras a las afirmaciones de los paganos de que el Dios cristiano no había protegido a Roma del saqueo del año 410. En primer lugar, la religión cívica pagana de Roma se vio socavada en su función de contribuir a la seguridad del Estado por el hecho de que no era verdadera. En segundo lugar, el cristianismo, como verdad, no estaba subordinado al Estado, sino que era una nueva comunidad. En opinión de Ratzinger, Agustín veía a la Iglesia, la Ciudad de Dios, como un ciudadano ajeno, pero integrado en la Ciudad del Hombre, y destinada a renovar, no a apoderarse, de esa ciudad terrenal hasta la Segunda Venida de Cristo.

Esta obra temprana de Ratzinger muestra el desarrollo de su teología, incluyendo temas que inspirarán su obra vital, como la forma en que la trascendencia de Dios y la doctrina de la creación informan una cosmovisión cristiana, y el papel central de la Encarnación para comprender cómo la Iglesia se relaciona con el mundo.

La unidad de las naciones

SKU: B00006
Q 262.00Precio
Cantidad
  • Numero de paginas: 136
    Idioma: Español
    Fecha de publicaciñon: 01 de enero del 2011
     

bottom of page